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La Resurrección: el epicentro de una violencia que no cesa

Reportero
Por Reportero
Publicado el 26 de octubre de 2026
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La Resurrección: el epicentro de una violencia que no cesa

La Resurrección: un escenario de horror recurrente

La junta auxiliar de La Resurrección, ubicada al norte de la capital poblana, se ha consolidado como un punto crítico en el mapa de la inseguridad en Puebla. Este domingo 25 de octubre, la tranquilidad de la zona fue nuevamente fracturada tras el hallazgo de un cuerpo sin vida en la calle Miguel Hidalgo, a la altura del kilómetro 8. El cadáver, que permanecía envuelto en una manta azul y presentaba signos de violencia extrema, incluyendo un traumatismo craneoencefálico provocado por una piedra, fue descubierto por vecinos de la zona. Este evento no es un hecho aislado, sino un eslabón más en una cadena de violencia que ha convertido a esta demarcación en un territorio donde la presencia del Estado parece insuficiente frente al avance de grupos delictivos que operan con total impunidad.

El sello de la impunidad y el desafío a la autoridad

Lo que eleva la gravedad de este hallazgo es la presencia de una cartulina con un mensaje explícito firmado por un sujeto autodenominado como El Demonio. La leyenda, que hace referencia a un ajuste de cuentas, no solo expone la brutalidad del crimen, sino que representa una afrenta directa a las instituciones de seguridad. La Fiscalía de Puebla ha iniciado las diligencias correspondientes para el levantamiento del cuerpo y la recolección de indicios, sin embargo, la recurrencia de estos mensajes y la forma en que se ejecutan los homicidios sugieren una disputa territorial por el control de actividades ilícitas que las autoridades locales, encabezadas por la administración de Sergio Salomón Céspedes, no han logrado contener de manera efectiva.

Antecedentes que revelan una crisis de seguridad

La historia reciente de La Resurrección es un reflejo de la crisis de seguridad que atraviesa la entidad. Apenas en septiembre pasado, el hallazgo de una osamenta, identificada posteriormente como Jonathan Marcelo Bravo —quien había sido privado de su libertad meses atrás afuera de una clínica del IMSS—, encendió las alarmas sobre la impunidad con la que operan las bandas criminales en la periferia de la ciudad. La falta de resultados contundentes por parte de la Fiscalía de Puebla y la Secretaría de Seguridad Ciudadana genera una profunda incertidumbre entre los habitantes, quienes ven cómo la zona se ha convertido en un cementerio clandestino donde los ajustes de cuentas se resuelven mediante la violencia más cruda.

Interrogantes sobre la estrategia de seguridad

Ante este panorama, surgen cuestionamientos inevitables sobre la eficacia de las estrategias de prevención y combate al delito. Mientras las autoridades se limitan a procesar las escenas del crimen, la ciudadanía se pregunta hasta cuándo se permitirá que grupos delictivos marquen el territorio con mensajes de muerte. La falta de una estrategia integral que desarticule las estructuras criminales en lugar de solo reaccionar ante los hallazgos, pone en entredicho la capacidad operativa de los cuerpos de seguridad. La inseguridad en Puebla no es una percepción, es una realidad que se manifiesta en cada cartulina y en cada cuerpo abandonado, exigiendo una respuesta que vaya más allá de los protocolos forenses y se enfoque en la recuperación del orden y la paz social.

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Equipo de redacción de Dominio Puebla.

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