Incursión y daños en el Complejo Cultural Los Pinos
Un grupo de extrabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro (LyFC), integrantes del Frente Amplio de Unidad (FAU), protagonizó un acto de protesta que culminó en la decapitación de la estatua del expresidente Felipe Calderón Hinojosa dentro del Complejo Cultural Los Pinos. El incidente ocurrió este miércoles, luego de que los manifestantes se trasladaran desde un hotel en Paseo de la Reforma, donde el exmandatario participaba en el Foro América Libre. La efigie de bronce, que ya se encontraba derribada en el suelo desde julio de 2025 debido a la caída de un árbol, fue objeto de golpes contundentes por parte de los inconformes hasta lograr desprender la cabeza de la figura.
Antecedentes y motivos de la protesta
La movilización tuvo su origen en el rechazo a la presencia de Felipe Calderón en el foro político, donde compartió espacio con figuras como Luis Almagro, secretario de la Organización de Estados Americanos, y el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero. Los manifestantes, quienes fueron despedidos tras el decreto de extinción de LyFC emitido el 11 de octubre de 2009, aprovecharon la ocasión para expresar su descontento histórico. Durante la protesta, los exelectricistas lanzaron consignas contra el exjefe del Ejecutivo, calificándolo de “asesino” y cuestionando su gestión, particularmente la estrategia de seguridad implementada durante su sexenio, a la cual denominaron como un “baño de sangre”.
Acciones legales y postura oficial
Ante la irrupción no autorizada en el recinto cultural, la Secretaría de Cultura, a través de la administración de Los Pinos, informó que los hechos fueron reportados de inmediato a la aseguradora correspondiente. Asimismo, las autoridades confirmaron el inicio de los procedimientos jurídicos necesarios para poner el caso en conocimiento de la autoridad ministerial. Durante el acto de vandalismo, el personal de seguridad del complejo no intervino, permitiendo que los manifestantes golpearan la estructura con la propia placa de metal que identificaba al expresidente, la cual terminó colocada al revés sobre el pedestal tras el desprendimiento de la cabeza.
Simbolismo y advertencias de los manifestantes
Para los integrantes del Frente Amplio de Unidad, la destrucción de la estatua representó un acto simbólico de justicia social. Los participantes declararon que el exmandatario no merece un monumento en un espacio público y advirtieron que, en caso de que la figura sea restaurada o colocada nuevamente en su lugar, regresarán para destruirla de forma reiterada. La cabeza de la estatua, que muestra a un Calderón sonriente con la banda presidencial, quedó desfigurada en el lugar, marcando un episodio de alta tensión política que refleja las heridas aún abiertas por la liquidación de la empresa eléctrica estatal hace más de una década.

