El reloj electoral para 2027 ni siquiera ha comenzado a calentar motores oficialmente, pero en Puebla, los “suspirantes” ya están sudando la camiseta. En un estado donde la política se vive con la intensidad de una telenovela de horario estelar, las reglas del juego parecen ser meras sugerencias decorativas para aquellos que ansían ver su nombre en una boleta. La ansiedad por los reflectores ha desatado una ola de destapes y movimientos estratégicos que, bajo cualquier lupa medianamente estricta, huelen a actos anticipados de precampaña. Pero, ¿a quién le importa la ley cuando hay poder en juego?
El Gabinete Estatal: ¿Servidores Públicos o Candidatos en Espera?
La administración de Alejandro Armenta no es ajena a este frenesí. El propio gobernador ha dejado la puerta abierta a futuros cambios en su gabinete, reconociendo lo que todos ya saben: que sus secretarios y directores tienen la mirada puesta en 2027. Movimientos recientes en áreas como la Secretaría de las Mujeres y Museos Puebla son apenas un aperitivo de lo que promete ser un festín de renuncias en los próximos años.
Resulta irónico, y hasta cínico, que quienes deberían estar concentrados en gobernar y resolver los problemas actuales de la entidad, estén ya calculando sus posibilidades electorales. La función pública en Puebla parece, una vez más, un simple trampolín político; un “mientras tanto” financiado con el erario hasta que llegue el verdadero botín: una presidencia municipal o una curul.
Morena y sus “Coordinadores”: Un Disfraz Muy Delgado
El partido en el poder, Morena, no se queda atrás en esta carrera de obstáculos legales. A nivel nacional, ya enfrentan denuncias ante el INE por el supuesto destape anticipado de aspirantes bajo la conveniente figura de “coordinadores estatales”. En Puebla, donde se renovarán 217 presidencias municipales y el Congreso local, la disputa interna ya está al rojo vivo.
La dirigente local, Olga Romero, asegura que la alianza con el PT y el PVEM se mantiene firme, un mensaje que busca proyectar unidad mientras por debajo de la mesa se reparten las rebanadas del pastel. La designación de perfiles afines, aunque se vista de seda organizativa, sigue siendo lo que es: un posicionamiento prematuro que desafía la equidad de la contienda. El cinismo llega a tal grado que ya se ven bardas proselitistas a favor de delegados federales en municipios como San Andrés Cholula. ¿Quién paga esa pintura? ¿De dónde sale el tiempo para la promoción personal?
El IEE y el TEEP: Los Árbitros Miopes
Mientras el circo se instala en cada rincón de Puebla, las autoridades electorales parecen estar viendo otra función. Si bien el Tribunal Electoral ya admite estar analizando algunas denuncias por actos anticipados, la lentitud y la tibieza con la que actúan dejan mucho que desear.
El marco normativo es claro sobre lo que constituye un acto anticipado: un llamado expreso al voto o un posicionamiento antes del inicio formal. Sin embargo, los actores políticos han perfeccionado el arte de la simulación. Entrevistas “casuales”, eventos “informativos” y espectaculares “accidentales” inundan el estado. El Instituto Electoral del Estado de Puebla (IEE) y el Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP) tienen el enorme reto de demostrar que no son solo un adorno oneroso, sino verdaderos árbitros capaces de sacar la tarjeta roja a quienes ensucian la cancha antes de que suene el silbato inicial.
Puebla merece una clase política que respete los tiempos y, sobre todo, a los ciudadanos. Pero por lo que se ve en el horizonte hacia 2027, lo que tendremos será más de lo mismo: una feria de vanidades donde la ley es el primer gran perdedor.
