Hallazgo de huellas fósiles en Apatzingán
En la comunidad de San Juan de los Plátanos, municipio de Apatzingán, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha confirmado la presencia de al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios. El descubrimiento, realizado en una plataforma de roca sedimentaria a la orilla del río, abarca un área de 40 metros cuadrados y revela la diversidad de especies que habitaron la región hace 65 millones de años, al final del Cretácico.
Características y clasificación de las huellas
Las pisadas, de longitud entre 12 y 48 centímetros y anchura de hasta 30 centímetros, presentan una morfología que permite atribuirlas a tres familias distintas. Entre ellas se encuentra una huella de un terópodo de gran tamaño, posiblemente un tiranosaurio, con tres dedos y una profundidad que indica una criatura de hasta 4 metros de altura. También se identifican huellas de dinosaurios más pequeños, similares a los raptores del Dromaeosauridae, y de una herbívora de tipo pico de pato (Hadrosauridae), que podrían haber medido hasta 4 metros de altura. La variedad de formas y tamaños sugiere que la zona era un punto de encuentro para diferentes especies, probablemente atraídas por los cuerpos de agua cercanos.
El paleontólogo Raymundo Cervantes Barriga, quien lideró la inspección del sitio, explicó que la presencia de estos rastros indica la existencia de un ecosistema diverso en el Cretácico tardío, con cuerpos de agua que servían de fuente de alimento y refugio para los dinosaurios.
Contexto histórico y futuro de la investigación
Desde el 21 de octubre de 2026, un equipo de especialistas del INAH ha estado documentando y registrando el área, y se espera que el número de huellas aumente a medida que se exploren los espacios aún no revisados. Este hallazgo representa el cuarto sitio en Michoacán donde se han registrado huellas de dinosaurios, después de Playa Azul en Lázaro Cárdenas, El Aguaje en Aguililla y los límites de Tiquicheo y Tuzantla. A nivel nacional, México cuenta con poco más de 30 sitios con huellas fósiles registrados ante el INAH, distribuidos en estados como Puebla, Coahuila, Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Durango y Michoacán.
Implicaciones para la paleontología y el turismo
El descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la distribución de dinosaurios en México, sino que también abre nuevas oportunidades para la investigación paleontológica y el desarrollo de rutas turísticas de interés científico. La presencia de huellas de diferentes especies en un mismo sitio sugiere la existencia de un ecosistema complejo y diverso, lo que podría atraer a investigadores y visitantes interesados en la historia prehistórica del país. El INAH planea continuar las excavaciones y estudios para determinar la extensión total de la pista y la posible presencia de otras especies aún no identificadas.
