Autorización militar para el uso de tecnología de disuasión
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha otorgado una autorización formal al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para la implementación y prueba de un sistema de energía dirigida en la frontera con México. Según un memorando suscrito recientemente por el secretario de Defensa, la medida responde a la necesidad de desarrollar tácticas de contención ante el incremento de actividades ilícitas y flujos migratorios en la zona limítrofe. El documento oficial contempla el préstamo temporal de un Sistema de Denegación Activa (ADS, por sus siglas en inglés), una tecnología de carácter no letal diseñada para la disuasión mediante la emisión de ondas electromagnéticas.
Características técnicas y alcance del sistema
El Sistema de Denegación Activa funciona mediante la emisión de un haz invisible de ondas electromagnéticas capaz de alcanzar objetivos a una distancia de hasta un kilómetro. De acuerdo con especificaciones técnicas de las fuerzas armadas estadounidenses, el contacto de este haz con la piel humana genera una sensación térmica intensa, similar a la exposición directa al calor de un horno, lo que provoca que los individuos se alejen instintivamente de la zona afectada. Esta tecnología ha sido catalogada como una herramienta de control de multitudes y defensa perimetral, evitando el uso de proyectiles o fuerza física directa.
Contexto de seguridad y preocupaciones fronterizas
La administración de Donald Trump ha intensificado las medidas de seguridad en la frontera sur, argumentando preocupaciones crecientes sobre el uso de drones por parte de organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, así como por incidentes de seguridad reportados en la línea divisoria. La autorización del Pentágono se produce en un escenario donde se han documentado nuevas caravanas de migrantes en tránsito hacia territorio estadounidense. Aunque el memorando no detalla las ubicaciones específicas para las pruebas, funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza han señalado que el debate sobre el uso de esta tecnología para dispersar grupos en la frontera ha sido recurrente en los últimos años.
Implicaciones operativas y restricciones
El memorando establece condiciones estrictas para el despliegue de este equipo, especificando que el préstamo del sistema tiene una vigencia de siete meses y que, bajo ninguna circunstancia, el dispositivo deberá ser operado por personal del Departamento de Guerra. Esta distinción busca separar las funciones de defensa nacional de las operaciones de seguridad civil y control fronterizo. La medida representa un paso sin precedentes en la estrategia de seguridad fronteriza de Estados Unidos, marcando una transición hacia el uso de tecnologías de energía dirigida en la gestión de la soberanía territorial y el control de flujos migratorios en la región.
