Desafíos energéticos amenazan la industria de semiconductores en México
En la última jornada de la Convención Nacional de la Canacintra, celebrada en Saltillo, la directora general del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Valeria Moy, advirtió que la debilidad del sector energético nacional podría impedir que México avance de la ensambladora a la fabricante de semiconductores. Según Moy, la producción de chips requiere un suministro constante de electricidad y agua, recursos que el país ha visto deteriorarse, con una caída del 33,4 % en el valor económico del sector energético entre 2018 y 2026.
El papel de Coahuila en la apuesta por la fabricación de chips
Coahuila, que ha buscado atraer inversiones en tecnología avanzada, anunció recientemente un proyecto de más de 2 mil millones de pesos para instalar una empresa del sector en la Región Sureste. La delegación estatal también participó en SEMICON West 2026 en San Francisco, California, para promocionar sus capacidades industriales y su talento especializado. Sin embargo, la falta de infraestructura energética y de agua plantea un riesgo real para la viabilidad de estos proyectos.
Repercusiones en la cadena de valor y el talento tecnológico
Actualmente México importa componentes electrónicos, principalmente de Taiwán, para ensamblar dispositivos como tabletas y exportarlos. La ausencia de recursos críticos impediría que el país se desplace a la etapa de fabricación de semiconductores, lo que limitaría la participación en la cadena de valor más especializada. Moy señaló que el principal problema no es la falta de ingenieros, sino la infraestructura necesaria para sostener la producción de chips. Si las condiciones no mejoran, los profesionales mexicanos podrían buscar oportunidades en Estados Unidos, donde las instalaciones cuentan con la energía y el agua requeridas.
Perspectivas y posibles soluciones para el sector energético y tecnológico
La economista cuestionó las decisiones de política económica que han afectado el desempeño del sector energético y, por ende, el crecimiento de otras actividades productivas. Sugirió que la presidenta de México debería “abrirle la llave a la electricidad” para impulsar la industria de semiconductores. La solución requerirá inversiones en generación eléctrica, redes de distribución y sistemas de riego industrial, así como políticas que incentiven la diversificación de la matriz energética y la adopción de tecnologías de eficiencia hídrica.
