La crisis de empatía institucional en la UDLAP
La Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) se encuentra en el centro de una severa controversia tras el feminicidio de María Fernanda Orozco Suárez, estudiante de Arquitectura. La colectiva Feministas UDLAP ha denunciado públicamente a la institución por lo que califican como una estrategia de control de daños que prioriza la imagen corporativa sobre la dignidad de la víctima. La indignación estalló luego de que la universidad emitiera un comunicado oficial el 4 de octubre, en el cual, además de omitir el nombre de la joven, se deslindó de cualquier vínculo académico con los involucrados, asegurando que ni la víctima ni el presunto responsable eran estudiantes o egresados vigentes.

Contradicciones entre la versión oficial y la realidad académica
La postura institucional ha sido confrontada directamente por la comunidad universitaria y la familia de la víctima. Mientras la UDLAP insiste en la falta de registros vigentes, integrantes de la colectiva feminista han difundido capturas de pantalla que sugieren la existencia de registros de María Fernanda y de su pareja, Alexandro Brian ‘N’, en el sistema institucional y en bases de datos de correos electrónicos. Estas evidencias, aunque no confirman una inscripción activa, desmienten la narrativa de desconocimiento total que la universidad intentó imponer. El padre de la joven ha sido enfático al señalar que su hija cursaba la carrera de Arquitectura en dicha casa de estudios, lugar donde conoció a su agresor, lo que coloca a la administración universitaria en una posición de opacidad que ha sido duramente cuestionada por el alumnado.
Protesta y exigencia de justicia
Ante la falta de sensibilidad y el manejo comunicacional del caso, la colectiva Feministas UDLAP ha convocado a una manifestación este lunes 5 de octubre a las 11:00 horas en el acceso peatonal del Colegio Gaos. La exigencia es clara: que la universidad reconozca a María Fernanda por su nombre, deje de lado el discurso de deslinde y brinde un acompañamiento real y digno a la familia. La comunidad estudiantil ha hecho un llamado a la solidaridad, instando a los asistentes a portar carteles con el nombre de la víctima, en un acto de resistencia contra la invisibilización que, según denuncian, la institución ha ejercido desde que se tuvo conocimiento del crimen.

El papel de la Fiscalía y las fallas en el protocolo
El caso, que ya es investigado por la Fiscalía General del Estado bajo el protocolo de feminicidio, también ha dejado al descubierto deficiencias en la procuración de justicia. La familia de María Fernanda denunció una espera de más de 12 horas para el levantamiento del cuerpo, una negligencia que la titular de la Fiscalía, Idamis Pastor Betancourt, atribuyó a la falta de unidades disponibles. Aunque el presunto responsable, originario de Querétaro, ya ha sido detenido, el daño institucional y la fractura entre la universidad y su comunidad estudiantil parecen profundos. La UDLAP enfrenta ahora el reto de responder ante una exigencia de transparencia que va más allá de un simple comunicado, poniendo a prueba su compromiso real con la seguridad y la memoria de sus estudiantes.
