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El Centro Histórico de Puebla: rehén del ambulantaje

Reportero
Por Reportero
Publicado el 4 de octubre de 2026
⏱️ 4 min de lectura
El Centro Histórico de Puebla: rehén del ambulantaje

La erosión del espacio público en el corazón de Puebla

El Centro Histórico de Puebla, joya arquitectónica y Patrimonio Cultural de la Humanidad, atraviesa una crisis de gobernabilidad sin precedentes. La administración municipal encabezada por José Chedraui Budib ha permitido que el primer cuadro de la ciudad sea absorbido por una red de comercio informal que, lejos de ser una actividad de subsistencia, opera bajo estructuras de poder que desafían la autoridad local. La ocupación de banquetas, plazas y hasta zonas de parquímetros por puestos de mercancía de dudosa procedencia, fayuca y servicios irregulares, ha transformado el paisaje urbano en un tianguis permanente, ante la mirada pasiva de una Secretaría de Gobernación municipal que parece haber claudicado en su función de ordenamiento.

 

 

Competencia desleal y el colapso del comercio formal

La situación ha alcanzado niveles críticos para el sector empresarial. Según estimaciones del Consejo de Comerciantes del Centro Histórico, la proliferación de vendedores irregulares ha provocado una caída del 25 por ciento en las ventas anuales de los establecimientos formales. Esta disparidad es el núcleo de una profunda injusticia económica: mientras los negocios establecidos cumplen con una carga fiscal rigurosa, pago de rentas y servicios, los ambulantes operan bajo la protección de organizaciones que, en muchos casos, cuentan con el aval tácito del ayuntamiento. La falta de un plan de reubicación integral, que trascienda la retórica política de los últimos 30 años, mantiene a los comerciantes formales en una situación de indefensión absoluta frente a la competencia desleal.

Ambulantes centro Puebla 1 1

El mapa de poder de las organizaciones gremiales

El control del espacio público no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de una compleja red de intereses. Con al menos 90 organizaciones de comerciantes operando en la capital, el poder se concentra en una decena de grupos hegemónicos, entre los que destacan Antorcha Campesina, la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre y Fuerza 2000. La gestión de José Chedraui ha validado este esquema al mantener vigentes más de mil 650 permisos, los cuales, en la práctica, son ignorados por los vendedores, quienes extienden sus estructuras metálicas y puestos de comida sin temor a sanciones. La escasez de personal en la dirección de Vía Pública —apenas 100 elementos para enfrentar a cientos de informales— evidencia una falta de voluntad política para recuperar el orden en la ciudad.

 

 

Riesgos patrimoniales y la deuda de la administración

La omisión gubernamental no solo afecta la economía local, sino que pone en riesgo la declaratoria de la Unesco que protege al centro de la ciudad. La degradación de la imagen urbana, la inseguridad percibida y la obstrucción de vialidades clave como la 6 oriente, conocida como la Calle de los Dulces, son síntomas de una administración que ha priorizado el control político sobre el bienestar ciudadano. La pregunta que queda en el aire es hasta qué punto la complacencia de José Chedraui con estas organizaciones responde a compromisos electorales o a una incapacidad operativa para gestionar el espacio público. Mientras el ayuntamiento se limita a operativos insuficientes, el Centro Histórico se desmorona bajo el peso de una informalidad que, lejos de ser controlada, se ha institucionalizado como parte de la dinámica cotidiana de la capital poblana.

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Equipo de redacción de Dominio Puebla.

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