Alessandra Rojo de la Vega conmemora la matanza del 2 de octubre desde Tlatelolco
La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, se dirigió a la Plaza de las Tres Culturas el pasado 2 de octubre para recordar a los estudiantes asesinados durante la represión del movimiento estudiantil de 1968. En su discurso, la funcionaria enfatizó que la memoria es una forma de resistencia frente al autoritarismo y que ningún gobierno debe colocarse por encima de la gente. Su mensaje, transmitido en vivo, resonó entre estudiantes, familiares de víctimas y ciudadanos que se reunieron en la zona para exigir verdad, justicia y memoria.
La memoria como herramienta de resistencia
Rojo de la Vega afirmó que la memoria no se limita a recordar nombres, sino que implica rechazar las condiciones que permitieron la persecución, la censura y el uso de la fuerza contra quienes cuestionaron a las autoridades. “La memoria también es resistencia”, dijo, subrayando que la libertad nunca debe pagarse con miedo. La alcaldesa recordó que la Plaza de las Tres Culturas sigue siendo un símbolo de la lucha por las libertades civiles y políticas, y que la exigencia de justicia persiste cuando la ciudadanía enfrenta persecución por ejercer sus derechos.
El discurso de la alcaldesa se sumó a las conmemoraciones que cada 2 de octubre reúnen a estudiantes, organizaciones civiles y familiares de víctimas en distintos puntos de la Ciudad de México. La frase “Ni perdón al autoritarismo, ni olvido a sus víctimas” encapsuló la condena directa a los abusos de poder y la necesidad de mantener viva la memoria histórica para evitar repetir los errores del pasado.
Reacciones y contexto político
La presidenta Claudia Sheinbaum también recordó la masacre estudiantil de 1968 y la calificó como uno de los episodios más dolorosos en la historia del país. En su intervención, la mandataria destacó que el Estado reconoció la responsabilidad de Gustavo Díaz Ordaz al publicar un acuerdo en el Diario Oficial de la Federación que clasificó la matanza de Tlatelolco como un crimen de lesa humanidad. Este reconocimiento formó parte de la disculpa pública que ofreció en octubre de 2024 y del acuerdo de no repetición suscrito por el Gobierno de México.
El movimiento estudiantil de 1968, organizado en el verano de ese año, presentó demandas que incluían la libertad de presos políticos, la derogación del delito de disolución social y la indemnización a las víctimas. La respuesta de las autoridades fue un aumento de la represión, lo que culminó en la matanza de Tlatelolco. La conmemoración de hoy, según Rojo de la Vega, sirve para reconocer a quienes alzaron la voz y fueron silenciados por el poder, y para recordar que la libertad no debe ser un privilegio condicionado al miedo.
Conclusiones y llamado a la acción
La conmemoración del 2 de octubre reafirma la necesidad de que la memoria histórica sea un pilar de la democracia mexicana. Al recordar a los estudiantes asesinados, la alcaldesa y la presidenta Sheinbaum subrayan que la justicia y la verdad son esenciales para evitar que el autoritarismo vuelva a tomar el control. La ciudad de México, a través de sus autoridades y ciudadanos, continúa su compromiso de mantener viva la memoria de 1968 y de exigir que los responsables rindan cuentas.
